miércoles, 24 de octubre de 2007

4ª Práctica- MERCADO DE SANTO DOMINGO-




Miré hacia arriba y pude leer “mercado público” escrito sobre la puerta principal. Se trataba de un edificio de color teja con grandes ventanas con arcos de medio punto. Sin duda ese era el mercado de Santo Domingo, en Pamplona. Con la cámara fotográfica a la espalda entré al mercado, he de confesar que algo nerviosa e insegura por el trabajo que debía realizar allí. Era normal, ya que se trataba de la primera vez que debía fotografiar a personas que estaban inmersas en sus actividades dentro de un lugar público. De todas formas, los nervios sólo duraron los primeros cinco minutos, en los que recorrí el recinto de lado a lado para situarme y observar con detenimiento el ambiente.



La gente que estaba comprando, por lo general, resultó ser muy agradable y no se asustaba al ver que estaba sacando fotos. Incluso hubo varias personas con las que estuve charlando un rato y que me pidieron que les mandara las fotos que les había hecho para tener de recuerdo.



Los tenderos también resultaron ser personas amables y simpáticas. Pude conversar con la mayoría de ellos sobre temas tan dispares como la pesca, la ecología, los estudios universitarios o las nuevas tecnologías. Cada uno tenía muchísimas cosas interesantes que contar. En mis fotos traté de plasmar esta naturalidad y simpatía de los trabajadores del mercado de Santo Domingo. Sin duda, es un mercado del que uno sale con muy buen sabor de boca, y nunca mejor dicho.


































jueves, 18 de octubre de 2007

Práctica 3- LAS MIL FOTOS-

Hacer una foto supone elegir un fragmento de la realidad que nos rodea que después quedará inmortalizada sobre una película fotosensible. La persona que mira a través del visor de la cámara debe delimitar cuál es esa porción de realidad, es su decisión. Por lo tanto, no se podría afirmar que la fotografía es objetiva, por cuanto reproduce la realidad tal y como la es, ya que la imagen que se nos muestra siempre estará condicionada por criterio u opinión del fotógrafo. Uno podría, por ejemplo, tomar una fotografía de una hoja de un roble, porque cree que esa hoja es lo que mejor caracteriza a ese árbol; sin embargo, otro podría fotografiar el roble entero desde una distancia considerable, pues creería que así es como mejor se muestra la elegancia y robustez características del roble. Ambos han capturado en sus instantáneas una imagen de una misma realidad, el roble, pero cada uno ha mostrado una visión personal de esa realidad, una visión subjetiva.

En pocas palabras esta ha sido la conclusión que he podido sacar tras haber realizado la experiencia de las “1000 fotos”. El lunes pasado me convertí casi el día entero en tuerta, mi único ojo era la cámara fotográfica. Todo mi alrededor fue despiezado en cada una de las fotos que realicé, mil fotos que se quedarán siempre en mi memoria.

miércoles, 10 de octubre de 2007

2ª Práctica: JUGUETES

CARTA A LOS REYES MAGOS




Todavía falta mucho para Navidad, pero estoy segura de que más de un niño estará pensando en lo que va a pedir este año a los Reyes Magos de Oriente. Y es que, para un niño, el día 6 de enero es el más esperado de todo el año, además de su cumpleaños. En ambos lo importante es recibir el regalo que se había pedido. Así, la carta se convierte en tarea fundamental para hacer llegar su deseo a los mismísimos Reyes Magos Melchor, Gaspar y Baltasar.

Los más pequeños de la casa son quienes más gozan durante estas fiestas. En Año Nuevo, los niños rusos, por ejemplo, reciben la visita del Abuelo del Hielo, una especie de Papá Noel autóctono que recorre el país repartiendo dulces, juguetes y muñecas matriuskas. Para conseguir estos regalos, los niños suelen bailar alrededor del árbol y recitarle poemas al Abuelo del Hielo.


Hace poco me contaron que en China, después de la cena de Nochevieja, cada niño recibe un sobre rojo con algo de dinero. El color rojo del sobre significa felicidad y la cantidad de dinero que contiene siempre es un número par, que son los números de la "buena suerte" en la cultura china.


Una de las celebraciones navideñas más curiosas se lleva a cavo en una pequeña región de Perú. En el poblado de San Pablo, la fiesta de Reyes tiene una característica muy singular, ya que los tres Reyes ya no se llaman Melchor, Gaspar y Baltasar sino que son Inkarri, Mistirri y Negrorri (Rey Inca, Rey Mestizo y Rey Negro respectivamente). Los tres compiten en una disputada carrera a caballo. Dependiendo de quién gane se decide el futuro de la región para el siguiente año. Por ejemplo, si gana Inkarri, el rey Inca, significa que será un año de buena cosecha.














































































































miércoles, 3 de octubre de 2007

1ª Práctica: LA HISTORIA DE UN ÁRBOL


UN ÁRBOL DE PARQUE, UN “ÁRBOL SIAMÉS”

Cuando me puse a pensar en el árbol que iba a fotografiar, inconscientemente pensé que debía ser un árbol que se encontrara en Hondarribia, mi pueblo. De ser así, quizás me sentiría más cómoda en un entorno conocido y me resultaría más fácil enfrentare a la primera tarea de la asignatura. Así, lo único que debía decidir era qué árbol iba a inmortalizar con mi cámara. Después de recorrer mentalmente todos los rincones del pueblo, supe que mi árbol iba a estar en el parque Javier Ugarte que se encuentra en la orilla del río Bidasoa. Además de su bonita situación, se trata de un parque donde he pasado muchos ratos bonitos jugando al “pilla-pilla” cuando era pequeña o en las muchas tardes de conversaciones interminables con mis amigas sentadas en alguno de los bancos y con una bolsa de pipas en las manos.
Al llegar al parque, acompañada por mi hermana y por mi cámara, sin ninguna razón aparente me dirigí hacia un pequeño árbol situado junto a la estatua de Javier Ugarte, casi en el centro del lugar. Se trataba de un “árbol siamés”, pues en lugar de tener un solo tronco, desde la base el árbol se dividía en dos troncos. Parecía como si ambos se quisieran separar uno del otro, alejándose más y más hacia los lados. De todas formas, las verdes hojas de sus copas no podían evitar rozarse cuando soplaba el viento.
Me di cuenta de que en alguna de mis fotos por lo menos debía aparecer gente, ya que si no estaría abandonando la esencia del parque como un lugar al que la gente acude para relajarse, pasear al perro, jugar en la hierba, etc. Sin gente no tendría el mismo encanto. Así pues, no dudé en pedir a mi hermana que posara junto al árbol. Fue un rato muy agradable y gracioso, sobre todo por los comentarios que mi hermana hacía al avergonzarse cuando alguna persona pasaba por el parque y se quedaba mirándola. “¡Qué vergüenza, qué vergüenza!, ¡cómo me vea alguien conocido…!” exclamaba.
Estas seis fotos han sido una pequeña muestra de lo que dio de sí una mañana de sábado en el parque Javier Ugarte, donde el protagonista fue un árbol de parque, un “árbol siamés”.